miércoles, 15 de octubre de 2014

Targu Jiu recibió la Pomme d´Or de Fijet

Por Miguel Ángel García Brera
Presidente de FIJET ESPAÑA
Presidente de la Asociación Española de Derecho Turístico





La ciudad rumana de Targu Jiu ha recibido el pasado dia 11 de Octubre, el premio al esfuerzo en la promoción turística que otorga la Federación Mundial de Periodistas y Escritores de Turismo (FIJET) con el nombre de Pomme d´Or.


Desafortunadamente, no me ha sido posible asistir a este acontecimiento para el que quienes han  recibido el premio me habían solicitado colaboración, recordando,  que, con ocasión de conceder la primera Pomme d´Or, de las cinco que ya ostenta Rumanía, a los Monasterios de la Bukovina, participé en el acto de entrega con el grupo de españoles integrados en la FIJET, ya que había sido un decidido promotor de la concesión, como lo fui más tarde en las sucesivas distinciones alcanzadas por el país dacio. Además, según los rumanos piensan, y es muy posible que sea así, tal vez sea yo  el único superviviente de aquellos periodistas de varios países que en aquella fecha también visitamos la  ciudad ahora distinguida con el mismo galardón.

Lamento no haber podido asistir esta vez al evento, ni enviar un texto, tal y como se me pidió, pero, no siempre uno puede hacer lo que más le gusta y, en este caso, estoy convencido de haber sido excusado, pues, debido a cuanto he escrito y publicado, nadie puede dudar en Rumanía de que el país y sus gentes gozan de todo mi afecto y admiración.

En cuanto a mi recuerdo de Targo Jiu, cuyo origen está en un Campamento romano en la falda de los Cárpatos, junto al río Jiu, debo anticipar que la conocí el año  1975, cuando tenía el nombre de Tirgu Jiu, que realmente es como se pronuncia en rumano y se lee en español. En aquella visita, me asombró la originalidad y grandeza de la obra de Brancusi, nacido a un paso de la ciudad, en la aldea de Habita, donde se conserva y se exhibe su casa natal. Targu Jiu tiene la fantástica suerte de conservar en su Parque principal tres obras del inmortal escultor, como son: la más admirada Columna sin fin o infinita, realizada en 1938, con la superposición de 17 elementos de hierro fundido, la Mesa del Silencio, de piedra caliza con 12 sillas de porte vigoroso y la Puerta del Beso, construida en mármol, bajo cuyo arco triunfal parecen desfilar los versos de Rubén Darío y han posado los enamorados del lugar y todos cuantos, rumanos o extranjeros, han tenido la suerte y el deleite de contemplar una obra tan llena de sugerencias y armonía. El artista, que vivió gran parte de su vida en París, debió querer mucho a su Patria, pues este conjunto monumental lo dedicó a los casi nueve mil soldados rumanos caídos en la primera guerra mundial en lucha contra los alemanes.

En esa llamada Gran Guerra, alcanzó noble notoriedad Ecaterina Teodoroiu, valerosa maestra que no dudó en disfrazarse de hombre para unirse al ejército rumano hasta alcanzar un grado de heroísmo que le hizo merecer la Medalla de la Virtud Militar. Desgraciadamente perdió la vida en 1917, en la Batalla de Marasesti. Un museo guarda hoy el recuerdo de aquella joven ejemplar. Otros recuerdan a Brancusi, cuyo nombre lleva la Universidad, o exhiben arte o artesanía, pues son varios los que hay en la ciudad. Hay que ver también en Targo Jiu su Basílica y otros templos y acercarse a Monasterios como el de Tismana, de 1375, hoy patrimonio de la Humanidad, cuyos monjes fabrican preciosos iconos En los alrededores y localidades cercanas, se puede disfrutar de una naturaleza cuyos colores permiten recrear nuestra mirada con tanto agrado como en pocos sitios, y, entre varias posibilidades, alcanzar, en el camino que va a Curtea de Arges, el Monasterio de Horezu cargado de imágenes, relieves y pinturas notables, donde las monjas enseñan alfarería.. En Horezu no sería digno de perdón el visitante que no disfrutara de la muy particular y apreciada cerámica típica de ese lugar.

En fin, una vez más la Pomme d´Or ha ido a parar a un lugar digno de ella y, como es uno de los objetivos del premio, ojalá sirva de estímulo para que Targo Jiu mantenga su actividad cultural y la promocione con todo cuanto merece, para que los amantes del arte, de la cultura en general y de la naturaleza se dejen guiar hasta allí por quienes, como los periodistas especializados de FIJET, premiando a Targu Jiu, tienen esa intención de extender, a cuantos más mejor, el patrimonio cultural del mundo.